I. Espérate


 

Espero que te acuerdes, 
yo te tengo presente 
en cada verso que escribo, 
en cada nota que escucho, 
no, no morirás en el olvido, 
yo no puedo 
dejar atrás 
la niñez que viví contigo.
No puedo verte, 
no puedo oírte, 
solo sentirte
me basta
para tenerte presente.
No, no morirás,
al menos, en mi corazón.
Cuando mire al cielo
recordaré tus manos
fuertes;
moriremos juntos,
espérate, 
que voy pronto,
a vivir contigo
mi muerte.
Espérate,
solo me faltan
dos versos 
para estar contigo 
eternamente.
Y cuando mire la noche, 
te veré entrar 
y llamarme 
y llevarme, 
como un príncipe,
papá, espérate, papá.




* * *



    Sobran las palabras, pido a mi padre que me espere, pues en un suspiro iré con él. 

    Su repentina muerte  me hizo darme cuenta de que el tiempo que creemos inmenso, se pliega y nos deja toda una vida en un solo instante. 

    Desde ese momento, comprendí que la vida no es larga, ni corta, sino solo un punto ante la muerte.



Comentarios

Entradas populares